Hoy se realizó en el Club Ancash la Cumbre Indígena como parte de las actividades previas a la Cumbre de los Pueblos. El evento se iniciaba a las 9am. Temiendo no encontrar sitio (se esperaban delegaciones de todos los países andinos), fui a las 8am. con mi enamorada. Al momento de sentarnos y esperar a que comience la cumbre empezamos a sentir lo inevitable. Era bastante claro que no pertenecíamos al mundo que se reunía ese día. Nos sentíamos ajenos, como extraños y hasta una suerte de invasores, ocupando sitios que les pertenecían a otras personas. Era indudable que existe un abismo entre las dos culturas, la cultura andina de los indígenas de América (o de Abya-Yala) y la cultura occidental, de la que soy parte. Luego de esa incomodidad inicial me empezé a sentir más tranquilo, ya que buscaba superar esa brecha. Conosco de su existencia y busco eliminarla, acercarme a ese otro mundo que coexiste con el mio.
La reunión comenzó con unas horas de retraso debido a problemas con el sonido (el equipo de parlantes con el que se disponía originalmente no tenía suficiente potencia para el auditorio, cuando se trajo otros parlantes, el sonido se retroalimentaba). El acto inicial fue una ceremonia tradicional, por la distancia no pude verla. Pero se inició con el llamado del sonido de cuernos o caracolas, y una serie de cantos. No pude llevar un registro de los paneles presentados, pero comentaré lo que recuerde mejor.
Del primer panel me llamó bastante la atención las presentaciones de Sylvia Marcos de la Universidad de Morelos, México. Sylvia Marcos contó sus experiencias con las mujeres zapatistas. Recuerdo que explicaba que en una reunión de líderes zapatistas (mujeres) había un cartel a la entrada que decía algo así como que "en esta cumbre los hombres no podrán participar o apoyar repartiendo volantes, o dando conferencias, o dirigiendo a los grupos; sino exclusivamente limpiando los recintos, cuidando a los niños y cocinando para todo el mundo. En otras palabras, durante esa cumbre de mujeres habría una "inversión" de los roles tradicionales. Pero sostenía, que esto se había logrado, no producto de una imposición de las mujeres, sino a partir de un acuerdo mutuo entre hombres y mujeres. Otro tema que recuerdo es el concepto zapatista de "mandar obedeciendo". Para esto contó una historia, supuestamente original del sub comandante Marcos, en la que un caracol o algún tipo de gusano, había estado estudiando a los mexicanos y había descubierto que estos se peleaban constantemente por ocupar una silla, la silla del poder. El gusano sostenía además que para llegar a esa silla las personas prometían de todo, pero una vez en ella, no importa lo que prometieran, todos hacían lo mismo. Entonces el problema no eran las personas sino la silla. Para solucionarlo, el gusano o caracol proponía recortarle las patas a la silla. Dicho de otro modo, esta historia pretendía plantear la necesidad de reconceptualizar la democracia y el poder de mando que se obtiene al ocupar un cargo. Según Sylvia, el mando se ejerce obedeciendo la voluntad del pueblo. Se trata de elegir voceros o representantes. Estas personas tienen el mandato de su pueblo para cierta tarea, pero para nada más. La invitación de Sylvia Marcos es para pensar en un mundo diferente y en una democracia diferente, en donde todos tengan lo oportunidad de participar y repartirse equitativamente el poder.
Mi nombre es Jorge Meneses (jorgejhms) y soy estudiante de sociología de la PUCP. Me considero a mi mismo políticamente de izquierda, aunque aún sigo preguntándome que significa eso exactamente. 

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hey! no olvides nuestro encuentro cercano con los maestros boaventura y wallerstein
hay que pedirle a omarx las imágenes
Comment by novia seguidora — May 16, 2008 @ 1:42 pm