No conocía la residencial San Felipe. Paso a diario por ahí. Todos los días en un micro que me lleva hacia la puerta de mi universidad. Pero jamás había entrado, jamás la habías visto por dentro. Hoy si pude hacerlo. Necesitaba cambiar unos dólares y el banco más cercano se encontraba ahí. Desde el primer instante fue toda una experiencia. Sólo me quede unos minutos pero fue magnífico. Lo primero que noté fueron los carteles que los vecinos han colocado reclamando por la intención de la municipalidad de vender una parte importante de la residencial a una empresa de supermercados. Caminando un poco más adentro, noté la cantidad impresionante de áreas verdes. Un poco más allá, pequeños negocios intalados en la parte baja de los edificios. Cafés, cabinas de internet, etc. En lugares perfectos, sin ser intrusivos. Discretos pero atrayentes, perfectos como para ir todos los días. Llegué a una plazita donde estaban los bancos y las casas de cambio. Había un panel, donde los vecinos se detenían a leer los comunicados y anuncios que había. La plazita estaba repleta. Gente caminando y conversando, simplementa estando alli. Un niño daba de comer a unas palomas que revolotearon por mi cabeza mientras bajaban por la comida. En ese momento no pude evitar que en mi rostro se formara una sonrisa, esas sonrizas estupidas que pone uno cuando se enamora. Y es que en efecto me había enamorado de la Resi, de sus plazas, de sus árboles, de su gente. Mientras me retiraba pensaba en mi cabeza que sería un perfecto lugar para vivir…
Dejo un link: La página La Residencial San Felipe No se Vende. Como limeño creo que debemos proteger uno de los pocos lugares que aún no es o autopista o centro comercial.

Mi nombre es Jorge Meneses (jorgejhms) y soy estudiante de sociología de la PUCP. Me considero a mi mismo políticamente de izquierda, aunque aún sigo preguntándome que significa eso exactamente. 

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