A raíz del supermartes empecé a aprender un poco más sobre el sistema electoral estadounidense. Así que ahora pasaremos a la crítica. El sistema del imperio, resulta ser bastante complejo, y poca gente, incluido los propios estadounidenses, lo comprenden a cabalidad. Con sus colegios electorales, delegados, primarias, etc. todo el camino que tiene que llegar una persona para ser presidente es bastante largo y con muchos niveles. Y, personalmente, me da la sensación de que es un sistema que se conserva a si mismo. Es decir, es poco propenso a que aparezcan voces disidentes, que puedan significar un verdadero cambio en la política del imperio.
Todos sabemos que se trata de un sistema bipartidista. Pero no es bipartidista porque exista una norma que diga que sólo puedan haber dos partidos, sino porque el proceso tiende a favorecer a las mayorías. En la elección presidencial, por ejemplo, no se gana por el voto popular, sino que cada candidato tiene que ganar en cada estado para llevarse los "colegios electorales", que son una suerte de puntos que se van acumulando. Se trata de un sistema en el que el ganador se lleva todo, lo que tiende a concentrar en dos opciones. Es dificil que una tercera opción sea apoyada por la gente, porque tenderán a votar por los partidos que tienen opción de salir. Es un sistema perverso, ya que siempre es necesario tener casi la mitad del voto para tener opción de salir elegido. Esto tiende a evitar la representación de las minorías. El partido verde, por ejemplo, nunca obtiene más de 1% del voto, porque a pesar de que puedan tener opinión favorable, porque sus partidarios optaran por votar por el partido demócrata para evitar la salida del partido repúblicano.
Y las primarias, las elecciones de los candidatos al interior de cada partido, tienen un sistema similar. En estas los candidatos van ganando delegados de cada estado. Estos delegados votaran por ellos en la "convención" de donde saldrá elegido el candidato presidencial. Pero existen dos tipos de delegados: los normales que son elegidos por la votación popular que estamos viendo en estos días, y los superdelegados, que son las figuras de los partidos (ex senadores, diputados, ex presidentes, etc), cuyo voto en la conveción depende de su propia voluntad (y de lo que ofrescan los candidatos). En una elección tan cerrada como la competencia entre obama y clinton, con sólo 5 delegados a favor de obama; los superdelegados adquieren una importancia inusitada. De esta manera, la misma cúpula del partido puede terminar definiendo la elección, pudiendo elegir a aquel que no se desvíe mucho de la doctrina del partido.
De esta manera, todo este sistema tiende a la estabilidad y evitar cualquier tipo de renovación o cambio en la política. Es debido a este sistema que la política estadounidense no se ha movido en décadas de la derecha. El sistema mantiene el espectro político muy cerrado y todo cambio o renovación sólo es posible a pasos muy pero muy pequeños.
Mi nombre es Jorge Meneses (jorgejhms) y soy estudiante de sociología de la PUCP. Me considero a mi mismo políticamente de izquierda, aunque aún sigo preguntándome que significa eso exactamente. 

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