Sobre el terrorismo y la violencia
Hace algunos días (una semana quizás) Hugo Chávez, "presidente" de Venezuela lanzó una propuesta que de buenas a primeras me pareció descabellada: considerar a las FARC ya no como una organización terrorista, sino como un grupo beligerante. La idea detras de la propuesta sería iniciar una negociación de paz entre la mencionada organización y el estado colombiano. Más alla de eso, la propuesta (que dicho sea de paso ha sido rechazada por todo el mundo) me llevó a darle vueltas al límite, o mejor dicho, la línea que divide el accionar de un grupo terrorista de uno que no lo es.
¿En donde está la diferencia? ¿En que unos matan civiles y los otros no? ¿En el uso de la tortura? ¿En que en un caso es justo y en el otro no? Todas esas propuestas me parecen muy subjetivas y no eran suficientes. No basta con decir que la línes divisoria es muy frágil y fácil de pasar, eso no sirve para nada. Debía haber algo más sólido que distinguiera a un grupo terrorista de uno cuyo accionar no sea terrorista.
Despues de mucho pensarlo llegué a una conclusión. La dicha línea no existe. ¿Entonces no hay diferencia? Al contrario, si la hay. El argumento que propongo es que no hay conexión entre uno y otro tipo de accionar. O mejor dicho, no la debe de haber.
Me explico, durante mucho tiempo se consideró que existía una forma "correcta" de realizar una lucha armada en la que no se cometieran "excesos". La experiencia ha demostrado que no es posible usar la violencia sin que tarde o temprano se cometan excesos. En el caso de un grupo revolucionario, el accionar violento deriva en asesinatos, secuestros y demás violaciones a los derechos humanos. Es por eso que hoy en día no se puede sostener una tesis de lucha armada, ya que la violencia generada por esta terminaría repercutiendo (tarde o temprano) en la población civil a la que supuestamente debía defender. Además el uso de la violencia para lograr una revolución parte de un contrasentido:
Una revolución se organiza para el establecimiento de un nuevo régimen político y social. En el caso de una revolución socialista o comunista, como la que promovían las FARC (o Sendero Luminoso y el MRTA), la revolución implicaba el rompimiento de todos los yugos que sufrían los seres humanos (como la dominación del hombre sobre el hombre, de los burgueses sobre los proletarios). Pero una lucha armada sólo termina remplazando a todos los yugos por uno de una especie diferente: el yugo de tener una pistola en la sien. Para la población las revoluciones armadas han terminado siendo un martirío y una imposición. Es difícil pensar que un orden social más justo pueda surgir de la violencia. Un socialismo impuesto de esa manera termina en la supresión de la libertad individual.
Es por eso que soy un convencido de que una verdadera revolución social sólo puede conseguirse de forma pacífica y democrática, por medio del cambio de la mentalidad de las personas. El socialismo llegará cuando la voluntad de las personas así lo desee, no cuando este sea impuesto por medio de las armas. El camino de la violencia no es ningún camino, y creo que no se puede aceptable que alguna organización siga postulando a la violencia como método para el cambio social.

Mi nombre es Jorge Meneses (jorgejhms) y soy estudiante de sociología de la PUCP. Me considero a mi mismo políticamente de izquierda, aunque aún sigo preguntándome que significa eso exactamente. 

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