Celebré el año nuevo como muchos otros jóvenes de mi edad. Me fui a la playa (específicamente San Bartolo) a beber y a bailar con mis amigos y mi enamorada. Por cuatro días pensaba dejar de preocuparme de los problemas del mundo, del desastre de la política peruana e internacional, del intento de Chávez de imponer un socialismo del siglo XXI, y del juicio a Fujimori. Los que fueron conmigo saben que no lo logré, porque lo primero que hacia cada día era comprarme al menos un periódico. Pero más allá de eso lo que realmente me devolvió a la realidad de nuestro país fue cuando el 31 decidimos ir a pasar el día en Punta Hermosa.
Fuimos en auto a Punta Hermosa, era lo que nos resultaba más facil. Pero al momento de entrar un "agente" de seguridad nos preguntó si eramos "residentes" o "visitantes". De ser visitantes deberías dejar el auto en el "estacionamiento" (en otras palabras, el rio seco de Punta Hermosa) y bajar a la playa a pie. De más está decir que nos enojamos y nos fuimos. Decidimos probar suerte en el Silencio. Sabiamos que cobraban parqueo y habiamos oido que por ordenanza municipal este no debía ser más de S/.0.50 por cada hora. La sorpresa nos la dimos el día de hoy, cuando regresamos al Silencio y por una nueva ordenanza municipal la hora de parqueo estaba S/. 2.00. Nos enojamos pero no pensamos perder el último día de playa que ibamos a tener.
Aquí hay dos temas que creo que se tienen que discutir. El primero es el de la privatización de las playas. Asi como Asia o Eisha, los residentes de Punta Hermosa (en confabulación con la municipalidad, obviamente), consideran que pueden apropiarse de la playa. La playa es, por ley peruana, pública. Y nadie puede prohibir el ingreso de nadie a esta. Esta bien, uno podía ingresar a pie, eso es cierto. Pero no se puede prohibir la circulación de los vehículos por vías que son de propiedad del estado y por lo tanto públicas. Creo que a pesar del debate generado por el Operativo Empleada Audaz (que ponía en cuestión la discriminación y el racismo encaletados bajo supuesto derecho de los residentes a poner "normas") aún el mensaje no ha calado entre la gente y entre los residentes. La playa es de todos y no sólo de aquellos que compraron su casa allí. El tener una propiedad no les permite instaurar normas. El segundo tema tiene que ver que el respeto a las normas. En el Perú las leyes suelen ser letra muerta. La ordenanza acerca del precio del peaje duró sólo unos días. Se cumplió la norma para año nuevo y pasadas las festividades (cuando venía un menor número de gente) volvió el abuso. Creo que esto no va a cambiar a menos que la gente empieze a exigir que se cumplan las normas. Lo más correcto hubiese sido dejar de ir a la playa. Esta vez no lo hice, pero creo que si no empezamos a tomar medidas drásticas, no sólo con respecto a los parqueos sino con respecto a todas las normas que son infringidas diariamente, las leyes en el Perú seguirán siendo letras muertas.
Más información:
Mi nombre es Jorge Meneses (jorgejhms) y soy estudiante de sociología de la PUCP. Me considero a mi mismo políticamente de izquierda, aunque aún sigo preguntándome que significa eso exactamente. 

5










George:
El año pasado estuve revisando la legislación sobre el acceso a las playas, a raíz del operativo “empleada audaz”, que puso el tema en la agenda púbica.
Si mal no recuerdo, lo que la Ley garantiza es el acceso público a cualquier parte del litoral, y de vehículos hasta 500 metros de la orilla (en marea alta). Si puedes estacionar más cerca o pagando menos, creo que es otro rollo que, en todo caso, tiene que ver con la municipalidad (o con quien sea el dueño del estacionamiento, si es privado). En los casos en que se construyan “clubes privados” paralelos al litoral, se debe permitir el acceso público a la playa, por lo menos cada Km (o sea, no puede haber un club o grupo de clubes de más de 1 Km sin accesos, que es lo que no se cumple en Asia -algunas vías de acceso están construidas, pero se impide su uso con trancas o portones-). Creo que lo querían reducir a accesos cada 500 metros, pero no sé en qué quedó eso.
De otro lado, si quieres tener una playa privada, tienes que construirla, como hizo el Club de Regatas Lima hace años. No estoy seguro de que el Estado haya construido las vías de acceso a Punta Hermosa o El Silencio -habría que confirmarlo-. De hecho, en otras playas, esas vías son privadas, aunque la Ley obliga a estos clubes de playa que, de instalarse, también construyan accesos públicos. En fin…
Me he tomado la molestia de escribir todo esto porque coincido con el malestar que origina tu reclamo, pero creo que debemos informarnos bien antes de reclamar, para hacerlo mejor o a quien corresponda, que puede ser alguien que se quiera apropiar de un espacio público, alguna municipalidad oportunista, el Congreso que debe fiscalizar el cumplimiento de las leyes o mejorarlas, etc.
Por cierto, no participé de “empleada audaz”, entre otros motivos, porque -a pesar de que se habían ofrecido mandiles para todos en la convocatoria (hasta agotar stock)- después los organizadores decidieron que solo las muejeres recibirian mandiles de empleada doméstica, mientras que repartirían polos con un lema en contra del racismo para los hombres “para no generar un mensaje confuso” o algo así. Esa posición me pareció excesivamente conservadora (por no decir homofóbica).
Un abrazo y felicitaciones por tu blog,
Alvaro J. Delgado
Comment by Alvaro J. Delgado — January 8, 2008 @ 12:38 pm
De acuerdo contigo en que es necesario informarse antes de actuar. Es por eso que me anime a escribir este post porque, a raíz de lo de “empleada audaz” (en la que tampoco participe) me enteré en parte de la problemática y la legislación al respecto.
En el caso de Punta Hermosa, nos prohibieron el ingreso a mucho más de 500 metros del litoral (quizas podrían haber sido mil). Más bien, fue a 500 metros de la carretera, en la parte donde empiezan las primeras casas. En ese sentido, la prohibición no era a la playa, sino a la zona residencial. Para punta hermosa, no existía ningún tipo de entrada pública, con lo que tampoco se cumplía el requisito de que en cada kilometro existe un ingreso libre a la playa. En Punta Hermosa, dicho sea de paso, tampoco se trata de ningún club privado, sólo son agrupaciones de viviendas particulares. Aunque no haya sido el Estado el que las haya construido, igual son parte de la vía pública ya que el espacio entre las casas no es propiedad de nadie (osea ningún club ni nada por el estilo). En ese caso se trata de una clara obstrucción a vías públicas por las que supuestamente podemos transitar todos los peruanos.
El caso del Silencio es diferente. En ese caso si existe un area de parqueo destinada para ese fin y la municipalidad tiene el permiso para cobrar 50 centimos por cada media hora de estadía. El problema con el silencio fue que pasado año nuevo (el dos de enero) aumentaron su tarifa a 2 soles la hora (el doble de la anterior) alegando una nueva ordenanza municipal salida el día anterior. A través de diversos medios me he enterado que los permisos para el cobro de parqueo en las playas tienen que tramitarse a la municipalidad metropolitana quienes han mencionado que el cobro es de 50 centimos. La ordenanza es por tanto ilegal. Por otra parte me entero que por ley los cobros no pueden realizarse por adelantado, sino que estos se cobran y contabilizan al final del día, cuando el visitante se retera. Además, debe otorgarse 10 minutos de tolerancia sin que se realize ningún cobro durante los cuales el visitante puede decidir si se queda o no en la playa.
Comment by jorgejhms — January 8, 2008 @ 10:07 pm