Música Libre: Magnatune & Jamendo
El desarrollo de las "tecnologías de la información" y la Internet ha abierto un sinnúmero de posibilidades. Se dice que esta sociedad de la información cambiará por completo nuestras vidas, pero lo que no muchos dicen es que está cambiando la sociedad en su conjunto. Y una de las cosas que cambia es la forma en como escuchamos nuestra música.
Todos sabemos de esto. Han aparecido las redes de intercambio de información, y con ellas el intercambio masivo de música a través de millones de usuarios interconectados en todo el mundo. No voy a abundar más sobre el fenómeno porque ya se ha hablado de él hasta el cansancio. De lo que voy a hablar es la percepción de ese fenómeno. El discurso del stablishment y de los "grupos de poder" (a.k.a. industria fonográfica) es que el intercambio de música en Internet acaba con el negocio de la venta de albumes y por ende, "mata" a la cultura. Me parece una posición totalmente equivocada.
Para empezar porque asocia y equipara (convierte en iguales) a la industria fonográfica con la "cultura" o la "música". La música es anterior a la industria fonográfica y no apareció con ella, y por lo tanto puede vivir sin ella. Lo que hace el intercambio de música en Internet es poner en cuestión en papel del intermediario, es decir, la industria fonográfica.
Si uno se pone a indagar en la historia de los derechos de autor (recomiendo este libro: "Derecho de ¿autor?" de Lilian Alvarez Navarrete") uno se da cuenta de que estos aparecieron como una medida de protección, no tanto para el autor, sino para el editor, que era el que invertia en la producción del soporte físico de la obra (sea música o libros). Era una protección a la inversión. Pero con el desarrollo de la internet, ya no existe un "soporte" de la obra. Basta con grabar un mp3 y la canción puede ser copiada y distribuida miles de veces por la Internet.
La industria fonográfica no ha sabido adaptarse al nuevo medio y transformar su modelo de negocio. Por eso pierden y pierden cada día, y buscan desesperadamente detener la Internet. Esa es una batalla que ya tienen perdida. Es por eso que aparecen nuevos modelos de hacer negocios con la música para Internet, que se adaptan a la libertad de distribución de la web. Se trata de Magnatune y Jamendo.
Magnatune es un sello discográfico estadounidense, el cual distribuye su música con licencias Creative Commons, lo que permite la redistribución ilimitada de la música. La disquera firma contratos de no-exclusividad con los artistas, de forma que estos no se encuentran limitados a pactar con otra organización que les ofresca un servicio diferente. Estos contratos también especifican que las ganancias que obtenga el grupo por medio del servicio de Magnatune seran 50/50%, lo cual es mucho más elevado de lo que la mayoria de las disqueras ofrece. Por el lado de los usuarios a estos se les permite escuchar la música libremente y si desean comprarla para descargarla, los usuarios determinan el monto que desean pagar. La disquera ya tiene cuatro años y parece que les va bien.
Por el otro lado tenemos a Jamendo. Jamendo se trata más bien de una comunidad de músicos donde estos pueden subir su música gratuitamente y los usuarios descargarla de igual manera. La comunidad ha implementado un servicio de donaciones, con el cual los usuarios pueden colaborar con las bandas, asi mismo, la publicidad incluida en el sitio se reparte a medias con las bandas.
En fin, se trata de dos experiencias de música publicada libremente en la internet. Dos experiencias que intentan adaptarse lo mejor posible a la nueva sociedad en surgimiento. Y en general que buscan una manera difenrente de entender la cultura, no como una mercancía, sino como una forma de arte.
Si quieren saber más revisen la wikipedia:
Mi nombre es Jorge Meneses (jorgejhms) y soy estudiante de sociología de la PUCP. Me considero a mi mismo políticamente de izquierda, aunque aún sigo preguntándome que significa eso exactamente. 

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